Manuel Torre: el cante del Faraón.

Manuel Torre

el cante del Faraón


"En el cante jondo, lo que hay que buscar siempre, hasta encontrarlo, es el tronco negro del Faraón".


“El hombre con mayor cultura en la sangre",  Lorca.


En el  mundo del Arte, no hay nada más natural que cantar. Sus respiraciones, cómo frasean, cómo acentúan o cómo entonan una melodía han marcado la evolución de toda música, sobre todo, de las cultas. De los cantes populares han hecho grandes tratados para nutrir sus salones, teatros o discográficas, mediante estudiosos peganotas, que nunca han influido en el cante de pueblo, pero  desde su ignorancia económica y espontaneidad, lo hace evolucionar. Siempre les faltará uno de los componentes de los que Manuel Torre iba sobrado, ese tirón emotivo sin el cual el arte se queda como vacío y sin sustancia.


"Tó lo que tiene soníos negros tiene duende."


Manuel Soto Loreto, Jerez, 1878-Sevilla, 1933


Aficionado a los galgos, a los gallos de pelea y a los relojes, por cualquiera de estas  se podía olvidar de sus compromisos para cantar y hacer que su borrico tomase otra vereda.


El flamenco, como todo arte, es una cadena en la que de pronto surge un artista destacado, que crea un estilo personal, marcando un camino propio. Manuel Torre es un eslabón muy importante en esa cadena que es la evolución del flamenco.

 

Así hablaron de Manuel Torre sus compañeros del momento:


"El cante bueno duele, no alegra, sino duele. Yo no he oído, que me duela a mí fuerte, a nadie en el mundo más. Manuel hacía unas cosas, Manuel Torre hacía unas cosas que no tienen explicación. Todo lo que diga la gente es mentira. Hacía una cosa tan propia, que no se parecía a nada ni a nadie. Manuel barajaba cuatro o cinco cantes por soleares, ina más!, cuatro o cinco cantes, ¡chiquillo, pero los decía de una manera que te volvías loco! Lo oías una vez y no se te quitaba de la cabeza. Un eco, un ¡ay! tan raro, una cosa, no se parecía a nadie... Un sonido, un sonido...", Juan Talega


"Torre era un cantador de leyenda, y eso que la leyenda no favorece nada a los artistas del cante y del baile. Desde hace 40 años a la fecha, el mejor cantador fue Chacón, pero el que más gañafones le tiraba al alma a uno era Manuel Torre", Fernando de Triana


"Se te metía el sonio suyo en el oído y ya no lo perdías en tres semanas", Pericón de Cádiz.


“Su cante llegaba al alma, y puede decirse que hacía cosas con el cante que ni él mismo se daba cuenta. Era ver torear a Rafael el Gallo esas tardes que le eran propicias. A Manuel Torre había que decirle, cuando estaba bien, que dejara de cantar un momento, porque la emoción llegaba al máximo", Aurelio Sellés


"Manuel no pudo dar una, no estaba el hombre en condiciones. Y ya a las claras del día, cuando nos íbamos, salimos allí a la terraza a tomar café, nos sentamos, y le dice Manuel al guitarrista: 'Oye, coge la bajañí, que voy a cantar dos veces ahora que me ha cogío bien.

Puso el pie encima de uno de los veladores aquellos, el otro tocándole, y cantó tres coplas por seguiriyas que el suelo temblaba. Yo no he visto otra cosa igual. Lo tengo metío en la cabeza y no se me olvía, no se me pué olvidar",    Pepe el de la Matrona 

Manuel Torre, era más amante del Duende que de cantar:


"A quién le puede gustar cantar, si eso es echar la asauras por la boca".

 

Nunca le gusto hacerlo en ni en cafés ni teatros, menos en las reuniones de señores que no eran de su agrado. En cambio era capaz de atravesar la campiña sevillana en su burro, para llegar a las juergas de los gitanos de Jerez, Utrera, Lebrija o Alcalá. Tras varios días emprendía el regreso, al llegar a casa, como si sólo se hubiese ausentado un momento, le cantaba a sus hijos la nana, con todas las vecinas asomadas al patio para pegar la oreja.


“Estando Manuel en el balcón de la casa de Don Eduardo Miura una mañana de Viernes Santo, al aparecer en la calle la Sentencia empezó a cantar Manuel con su voz densa y nasal una saeta, con tal enjundia que cuando acabó, la multitud congregada en la plaza de la Encarnación no sabiendo cómo expresar sus emociones y no pudiendo aplaudir ni vitorear, empezó a agitar pañuelos blancos en emotivo y silencioso homenaje al cantaor.


Un gitano que le acompañaba, le dijo a Manuel señalándole a Eduardo Miura:

“Fíjate, primo, con la “malage” que gasta criando toros y ahí lo tienes que lo has hecho llorar” cuenta su hijo Tomás y lo transcribe Manuel Barrios.


Por esta desgana en ocasiones cantó mal, pero cuando le cogía inspirado, en su duende,  era capaz de mover al pueblo, provocando huelgas o meciendo los pasos en Semana Santa.

 

Cuentan que el capataz de los costaleros dio orden de seguir marchando en el momento en que Manuel Torre comenzaba a cantar una saeta. Los costaleros, obedeciendo el mandato, alzaron sobre sus hombros el paso, pero no avanzaron, limitándose a moverlo rítmicamente hasta que cantó lo que quiso.

“La otra perdición de Manuel fueron las mujeres. Con una de ellas amaneció una vez en una venta cerca de Triana. El ventero no se alegró mucho cuando, justo al alba, vio entrar a un gitano negro de dos metros agarrado de la mano de una mujer, mucho más joven que él y bebida. Torre se dirigió amablemente al hombre para pedirle que le fiase una botella de aguardiente o de fino. El ventero se negó. Muy despacio, con convicción, Torre le explicó que si le fiaba la botella, iba ganar mucho más de lo que costaba el poquito de licor que él necesitaba para invitar a esta señorita. Era una promesa muy vacía, y el camarero iba sirviendo a los obreros que desayunaban allí antes de currar en Triana o la Cartuja. Manuel Torre seguía solicitando la botella con la misma promesa millonaria. Por no escucharlo más, el ventero le plantó la botella en una mesita algo apartada. Manuel apuró el primer vaso de un trago y cantó un fandango. Algunos obreros preguntaron al dueño quién era aquel. Manuel cantó otra copla y algunos intentaron invitarlo, pero él se negó. A medida que iba cantando por soleá, con su amante ya dormida sobre la mesa, los trabajadores pedían copas de fino, palometas de anís: nadie quería irse. Cuando el local estaba a rebosar, el Torre se arrancó por seguiriyas, y así estuvo hasta mediodía, cuando los obreros ya almorzaban tapas de queso. El ventero no le cobró la botella, y al día siguiente los periódicos hablaban de una huelga sorpresa de los obreros de Triana”, Manuel Barrios.

La intelectualidad de la época no le perdía la pista.


Rafael Alberti cuenta que una noche, en una reunión, expresó:


“Después de unas cuantas rondas de manzanilla, el gitano comenzó a cantar, sobrecogiéndonos a todos, agarrándonos por la garganta con su voz, sus gestos y las palabras de sus coplas. Manuel Torre no sabía leer ni escribir., solo cantar. Pero, eso sí, su conciencia de cantaor era perfecta. Aquella misma noche, y con seguridad y sabiduría semejantes a las que un Góngora o un Mallarmé hubieran demostrado al hablar de su estética, nos confesó a su modo que no se dejaba ir por la corriente, lo demasiado cómodo, lo trillado por todos, resumiendo al fin su pensamiento con estas magistrales palabras:


"En el cante jondo –dijo Manuel Torre, con las manos duras, de madera, sobres las rodillas- lo que hay que buscar siempre, hasta encontrarlo, es el tronco negro del Faraón “¡El tronco negro del Faraón! Como era natural, de todos los allí presentes fue Federico (Lorca) el que más celebró, jaleándola hasta el frenesí, la inquietante expresión empleada por el cantaor jerezano”.


Y, otra noche, oyendo a Falla tocar al piano un pasaje de las Noches de los jardines de España, cuando le preguntaron su opinión sobre lo que oía, sentenció: " Tó lo que tiene soníos negros tiene duende... ".


Participó en el Concurso de Cante de 1922 organizado en la Plaza de los Aljibes de Granada por Manuel de Falla, García Lorca, Zuloaga y un amplio plantel de intelectuales de la época. A raíz  del certamen  registró por primera vez la seguiriya (Siempre por los rincones y Quedito los golpes) por expreso deseo de Falla.


Y García Lorca le dedicó los poemas de las Viñetas flamencas incluidas en el libro Poema del cante jondo, compuesto durante la celebración del Concurso, pero publicado en 1931: “A Manuel Torre, Niño de Jerez, que tiene tronco de Faraón”. 


Muere en 1933 en su casa de Sevilla a causa de una tuberculosis.


En una lectura de la conferencia sobre cante jondo en Buenos Aires, poco después de su fallecimiento, Federico le hizo la siguiente dedicatoria:



“Manuel: Aquí en la amada Argentina, presento tu voz, recogida en la dramática luna negra de este gramófono. Quiero que la escuches en el inmenso silencio que ahora te rodea: escucha este tumulto de dalias y besos que coloco a tus pies, como rey del cante jondo”.

flamenco barcelona
Por Candido Alvarez Sabin 29 de junio de 2026
Desde el corazón del Barrio Gitano de Gràcia queremos reivindicar el Flamenco y la Rumba como señas de identidad y banda sonora de Barcelona. El Flamenco y Barcelona no hubiesen sido igual sin la industrialización, que marcó los inicios de una de las primeras músicas Pop del planeta. Barcelona se convirtió en modelo: la oferta de ocio y la llegada de artistas de todas las regiones y procedencias, definió el género. Hoy el Legado de Carmen Amaya y de Antonio González “El Pescadilla” siguen Vivos. Ven a disfrutarlo en su Barrio: Gràcia. VAMOS A ESCUCHAR Hoy dónde los efectos y filtros forman parte de La Música queremos acercarles al sonido natural del Cante y el Toque. Sin enchufar - para Escuchar. En un espacio íntimo ven a disfrutar del Flamenco y La Rumba desde la Raíz . Els Divendres Sona a Rumba Tres históricos de La Rumba catalana, el sobrino del Pescadilla, el ahijado de Peret y una Estrella de Gràcia Peret Reyes, cantante y guitarrista Manuel González "Patata", cantante y bongo Yumitus del Pichón, cantante y guitarrista Viernes 03 de julio Actuaciones: 19, 30 y 21,30 h Precio 12 e Vamos a ESCUCHAR Toque y Cante FLAMENCO Tati Amaya, guitarrista Luis Santiago conocido como Tati Amaya, guitarrista y compositor, sobrino nieto de Carmen Amaya. Nace en una familia de artistas y aprende de la mano de sus padres y tíos, que guardan todos los secretos del Flamenco y ese Eco del Somorrostro Amaya barcelonés. Ha colaborado en diversos espectáculos y giras alrededor del mundo, en particular con su padre Santiago y su madre La Winny y su hermana Karime Amaya. Chel de la Miguela, cantaor La nueva generación de cante Gitano con él está garantizada en Barcelona. De La Mina e hijo de José de la Miguela, está destacando en la nueva escena flamenca, trabajando en los principales locales flamencos y con emblemáticos artistas. Una promesa del CANTE Sábado 4 de julio 19,30 - 21,30 h Duración 30 m Precio: 12 e Flamenco Barcelona C/ progrés, 38 Gràcia
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Por Candido Alvarez Sabin 19 de noviembre de 2024
¡ JORDI BONELL, ya no está ! La Guitarra Eléctrica con sabor a Barcelona.
Por Candido Alvarez Sabin 26 de abril de 2024
Quiero ser Libre LOS CHICHOS Ni más, ni menos Corrían los años 70 y la calle estaba caliente. Los Chichos, a partir de sus vivencias y su tremenda conexión con gran parte de la sociedad, fueron testigos y protagonistas de una época. Dejaron escritas canciones que son parte de las páginas sonoras del pueblo, y el pueblo se volcó con ellos, creando un fenómeno de masas tan auténtico como real. Nadie pudo acusarles de no estar con su gente. Ellos son el testimonio, cíclico, de la capacidad de la música popular para trascender las barreras conectando con las audiencias de manera auténtica y significativa. A eso, cabe, añadir que los tres son artistas de cuna que supieron conectar con lo más profundo del flamenco y todo el resto de personal que no fuese sordo. “ Quien canta de cabeza parece un mueble, hay que cantar de corazón ”, Julio González Gabarre Barcelona fue y sigue siendo una plaza de primera para Los Chichos como quedó plasmado en sus canciones y vivencias. Era una ciudad en esos años que se vivía deprisa-deprisa como le gustaba al trío castellano. Una de las primeras veces que vinieron les hospedaron en el Hotel Princesa Sofía, uno de los más lujosos de la ciudad en esos momentos, pero ellos se marcharon al día siguiente. Pidieron quedarse en los Apartamentos Gutenberg, hoy Hotel Sixties, en el pasaje Gutenberg, una puerta de entrada al Barrio Chino, en esos momentos aún vivito y coleando. Allí se sentían como en casa; un barrio que se volcaba con ellos. Cada vez que venían de dar un concierto, las vecinas les habían preparado siempre algo de comer. Dormían con las puertas abiertas. Las prostitutas, los huéspedes de vida errante, entraban y salían de sus habitaciones. Todos estaban pendientes de ellos, allí les trataban como reyes. En uno de sus conciertos en Barcelona aparecieron unos policías que se identificaron ante su manager como miembros de la Brigada de Estupefacientes. Querían verlos en el camerino. Eduardo, el manager, pensó que era el fin. De hecho, justo al entrar, les pillaron metiéndose unos tiros, no había problema, esos agentes también eran seguidores suyos. Saludaron, se acomodaron y llamaron a un confidente para que les trajera más material. El sujeto llegó a toda mecha y según recuerda el manager: “Era increíble, metían la mano en la bolsa y la sacaban a puñados”. Jero deja Los Chichos En un concierto en Barcelona, Jero llegó tarde y le sustituyeron por Junior, el hijo de Emilio, desde entonces miembro del grupo. Lo vio como una falta de respeto inexcusable y decidió abandonarlos. Era 1989. Los Chichos siguió y ahora anuncian su retirada después de 50 años.
Por Candido Alvarez Sabin 8 de abril de 2024
EL KIKI “ No soy un Cantaor de silla ” Santiago Cortiñas Barrul Kiki Cortiñas, no es un Cantaor de silla lo que le da unos matices y maneras que lo hacen un Cantaor original. También cabe destacar su labor como compositor, músico y productor. ¿Para cuándo su trabajo discográfico? “Es muy importante aprender de lo antiguo porque ahí está la verdad ” Santiago Cortiñas Barrull nace en el seno de una familia gitana en Lugo, 1985, criado en el barrio de Fingoi, vive hoy a más de mil kilómetros en Almería casado con una hija de Tomatito, del Atlántico al Mediterráneo. "Como tengo hijos pequeños compongo cuando voy de compras al Mercadona" Empezó componiendo en el desván de su casa con el multipistas de su tío, en lo que no queda dentro de los territorios flamencos oficiales, Lugo. En el 2019 “De Verdad”, de José Mercé y Tomatito, fue nombrado mejor álbum flamenco en los premios Odeon, firmó diez de los once temas. José Mercé resalta su gran colaboración: " Es una maravilla y nos está ayudando muchísimo. Nos ha hecho muchas cosas. Siendo tan joven nos está enseñando mucho a los dos ” El Kiki se inició con cuatro o cinco años cantando en el Culto de la Iglesia Evangélica de su barrio, como es tradición en su familia. Allí empieza a aflamencar las canciones para Dios y las empieza a sentir desde una forma personal, el Pastor ya le da un papel protagonista en el Coro. “Me inicié cantando en la iglesia evangélica de Lugo. Tenía cinco años. Iba al Culto con mis hermanos, mis tíos y mi familia”. Su otra gran influencia le llega por su familia, el Flamenco está en la casa y en las fiestas que celebran. “Cuando tenía cinco o seis años el disco que se escuchaba en la casa era el último de Camarón que era Potro de rabia y miel (1991) o Zyryab (1990), de Paco de Lucía. Yo creí con esa revolución, protagonizada por esos dos genios. Me tocó otra época de mayor fusión, pero después te enteras que existe una tradición y unos cánones. Eso tiene que estar presente siempre, igual que saber que estos dos genios nos abrieron paso a las músicas del mundo, abriéndonos al jazz, al rock, a la literatura, a todo”. Otra puerta a la que entró como niño fue la escena musical gallega, allí descubre otros estilos, el Jazz entra en sus códigos. “Debuté en el Clavicémbalo, un club de música en directo de Lugo, con 9 años, con Cuchús Pimentel”. “Músicos como mi amigo Telmo empieza a hablarme del jazz, lo escucho en el Clavicémbalo,... Ella Fitzgerald, West Montgomery, Path Metheny,... Lo que me cuesta más entender es el free jazz por su sistema para improvisar”. “Sonoramente. Me ayuda mucho en las transiciones. Aunque yo no sea consciente, está ahí”. ¿Cuál fue el repertorio? “Cosas de Camarón, sobre todo. Temas de los discos que había hecho con Paco de Lucía. Lo que escuchaba en casa. Entonces nos parecía normal. Mucho después me di cuenta de que eran dos genios, dos personajes que marcaron época”. La escena musical del flamenco y el jazz se dejan seducir por El Kiki, graba unas cintas y estas empiezan a salir de Galicia. “Con ocho o nueve años me escuchó Antonio Carmona de Ketama y me llevó a una sala mítica de Madrid, la Caracol. Después me grabaron un disco con once años y hasta hoy”. En 1996 graba su primer disco “Mala suerte”, en Santiago de Compostela con Clave Records, con 9 temas: Mala suerte (tangos); Prohibido (bulerías); De menos (soleá); Consuelo (tanguillo); Rumba para José; Alegrías de mi tierra; Se me acabó el cante (fandangos); Canción del olvido (bulerías); Martinete. Le acompañan: Jesús Pimentel "Cuchús", guitarra flamenca, eléctrica; Marcos Teira, guitarra flamenca; Pedro Onieva, cajón, tabla, bongos. A partir de ese momento empezará su carrera como solista que sólo se vio interrumpida un tiempo debido a los cambios de voz. “Cuando Josemi Carmona me llamó en 2011 para acompañarle en la gira de su disco “Las Pequeñas cosas” me dio una alegría que le agradeceré todo la vida". “Mi primer concierto en Madrid, con 9 o 10 años, fue en la sala Caracol, que llevaba Antonio Carmona, y Josemi vino a verme. También vinieron a verme cuando presenté mi primer disco, con 12 años” “Josemi lleva tiempo comentándome el proyecto del disco y su deseo de que esté en su banda. Es un orgullo que cuente con mis servicios musicale”. Josemi Carmona le eligió para que le acompañe en la gira de presentación de su primer disco, “Las pequeñas cosas'” (Universal Music), se ocupó de la voz principal y de tocar la guitarra en los conciertos del músico madrileño. “Somos compatibles porque no solamente es flamenco, son también otras músicas”.
Por Candido Alvarez Sabin 25 de marzo de 2024
Suena La Pena El Cante para hasta los Pasos de la Semana Santa Era la Semana Santa del ochenta y siete. Por destinos de la vida me vi involucrado en el desfile a paso lento de la Infantería de Marina, San Fernando, un acto meticulosamente orquestado y pautado, uno de los pocos capaces de pararlo es el Cante. En el flamenco Manuel Torre, a través de sus sonidos negros, fue uno de los pioneros, le siguió el camino Agujetas. La Pena Sonora Contaba su hijo Tomás Torre que estando Manuel en el balcón de la casa de Don Eduardo Miura una mañana de Viernes Santo, al aparecer en la calle la Sentencia empezó a cantar Manuel con su voz densa y nasal una saeta, con tal enjundia que cuando acabó, la multitud congregada en la plaza de la Encarnación no sabiendo como expresar sus emociones y no pudiendo (estamos en Semana Santa) aplaudir ni vitorear, empezó a agitar pañuelos blancos en emotivo y silencioso homenaje al cantaor. Un gitanillo que le acompañaba, le dijo a Manuel señalándole a Eduardo Miura: “Fíjate, primo, con la “malage” que gasta criando toros y ahí lo tienes que lo has hecho llorar” Ricardo Molina completa el cuadro y comentaba que a Manuel se le atribuye ser el causante de la costumbre sevillana y andaluza de mecer los pasos de la Semana Santa. Dicen que en una ocasión cuando el Torre cantaba una de sus estremecedoras saetas y el capataz dio orden de iniciar la marcha, los costaleros levantaron el paso, pero sin avanzar y lo siguieron moviendo a ritmo, en el mismo sitio, para poder escuchar bien la saeta del cantaor jerezano. Según Juan Talega, su voz tenía un “sonío” que se metía en la cabeza y su eco te duraba tres días. Lo que es indudable es que, como mínimo, conseguía que quien le escuchaba acabara llorando a moco tendido.
Por Candido Alvarez Sabin 11 de marzo de 2024
Tanguistas, Guiris, Valdepeñas, y Tira p'alante Nou de Sant Francesc y Ginjol, otra ruta flamenca por Barcelona. La Buena Sombra, La Macarena, Los Cabales y Casa Matías. El Convento de Sant Francesc y restos de las murallas desaparecieron en el siglo XIX y sobre él surgió un nuevo núcleo de ocio emergente en Barcelona. Con las obras de reforma de la Rambla afloran los restos del antiguo convento de Sant Francesc, fundado a principios del siglo XIII por los franciscanos tras los pasos de Francisco de Asís, quien camino de Santiago de Compostela, se alojó en el hospital de Sant Nicolau de Bari, ubicado en los terrenos de la actual plaza del Duc de Medinaceli. Fue en este lugar donde la orden religiosa decidió construir su sede y así nació otro convento, antes de Santa María del Mar, la otra Catedral del Mar barcelonesa, acabó derruido a mitad del siglo XIX, nacía el flamenco convirtiéndose en una oferta turística desde el primer momento y lo “pecaminoso” iba a dominar la noche. La zona se acabó convirtiendo en nuevos edificios de viviendas, reconvirtiendo la zona entre la plaza real, las ramblas y la plaza del Duque Medinacelli, en el laberinto del ocio, con epicentro en lo que es hoy la plaza Joaquim Xirau, en sacrificio de las calles Ginjol y Pasaje del Banys. La degradación sufrida en la postguerra civil en lo que se conoció como Barrio Chino desplazó el ambiente, con él los locales flamencos más vinculados al turismo, al otro lado de la parte baja de la Rambla, a la zona de Escudellers, la plaza Real y los callejones de ese radio. La ruta de muchos turistas, aficionados y famosos en la noche de Barcelona de la postguerra, en convivencia con todo el alterne permanente de vendedores ambulantes, donde encontraban el sitio idóneo donde colocar sus mercancías: caricaturistas, vendedores de tabaco, cerillas, flores, lotería o cualquier suvenir , con profesionales del burle: carteristas, camellos, tanguistas, adivinos, timadores, profesionales del juego o la prostitución, todos-todas, y alguno más, ofrecían servicio todas las noches acompañados, en gran parte de locales de artistas flamencos, fueron las noches de Ava Gardner, Robert Mitchum o John Wayne, por Barcelona.
Por Candido Alvarez Sabin 8 de marzo de 2024
Como en pocos lugares La Niña de los Peines, entrevista en las Ramblas. Noticias del Flamenco en Barcelona,Francisco Hidalgo Francisco Hidalgo Gómez, natural de Posadas (Córdoba), en 1974 se trasladó a Cataluña, donde sigue residiendo en Cornellá, donde, además de su labor docente, desarrolla una intensa actividad cultural, social y política. El flamenco, desde una perspectiva barcelonesa, y Carmen Amaya, han sido algunas de sus premisas, en sus libros vuelven a abrir sus puertas los legendarios Cafés Cantantes, volvemos a sentir el latir de las más míticas figuras y participamos de ese arte que alcanzó cuotas insuperables en las calles y locales de Barcelona. Recupera una parte de la memoria perdida, otra dimensión de la historia barcelonesa. En “Como en pocos lugares. Noticias del Flamenco en Barcelona”, Francisco Hidalgo revive la época más fructífera de este arte y sus artistas, podéis encontrar sus obras publicadas en Ediciones Carena. De su mano nos trasladamos a la parte baja de la ciudad de principios del siglo XX.
Por Candido Alvarez Sabin 6 de marzo de 2024
DUQUENDE "Mi forma de vivir" ALMA100 Alma100 fue una revista musical, de distribución gratuita, con artículos rigurosos que plasmó durante unos diez años lo acontecido en el mundo del flamenco, a través de entrevistas, reportajes, reseñas de: espectáculos, discos o libros… Sus directores fueron: Javier Primo y Keiko Higashi. Con motivo de la publicación del disco del cantaor catalán: DUQUENDE "Mi forma de vivir" (K Industria Cultural 2006), Alma100 incluyó una entrevista donde habla de su nuevo trabajo, en un momento de apogeo tras sus giras con el grupo de Paco de Lucia. Desde Can Puiggener (Sabadell) Once cantes, grabados a su gusto, en Barcelona y rodeado de un personal mayoritariamente local, la guitarra de Chicuelo, el bajo de Benavent, la trompeta de Raynald Colom, la percusión de Roger Blavia y Piraña, y Niño Josele, también procedente de las filas de Paco, que colabora en una de las tres bulerías del disco.
Por Candido Alvarez Sabin 1 de marzo de 2024
Jerez y/o Salamanca Rafael Farina y La Paquera 7 noches en el Teatro Calderón Rambla Cataluña (Bcn): 1965 El Teatro Calderón, estuvo situado en la esquina de diputación con rambla Cataluña, allí presentaron el espectáculo: “Bronce y solera”, como cabezas de cartel: La Paquera y Rafael Farina, entre otros destacados artistas. El teatro con un aforo de 1500 personas contaba, con otros espacios, como el Cine Cristina y una sala de fiestas que en su última etapa fue el Teatro Candilejas. El teatro cerró sus puertas en 1967, dos años después de .las 7 noches del espectáculo “Bronce y solera”. Corrían tiempos de cambios y una tremenda influencia llegaba particularmente desde Hollywood, que hizo de la blanco, negro. Otro concepto del espectáculo se nos venía a imponer, a pesar de ser el génesis creativo de su imperio de tendencias del espectáculo. El elenco artístico contaba con las atracciones: Merci Peña, Fernando Esteso, Elena y Antonio, Presentación Palacios, Los Monosabios, Jesús Perosanz, el ballet Los Tarantos con su cuerpo de baile, Luis Flores, Margari Méndez, Moraito de Jerez, Vargas Araceli y la colaboración de Esmeralda Mistral. La coreografía de Luisa Pericet y la orquesta dirigida por el maestro César Antolín. Entre estos encontramos: cómicos, chirigotas, cantantes de otros estilos en boga en ese momento, orquesta… y flamenco, los espectáculos con los que triunfo por toda América Carmen Amaya, se acompañaba de Jotas o Muñeiras.