RUMBA: Carmen Amaya, Independence Cha Cha, Louis Armstrong
RUMBA:
Carmen Amaya, Independence Cha Cha, Louis Armstrong
Carmen Amaya realizó una gira por África a principios de la década de 1950, llevando su flamenco directamente al corazón del continente: El Congo. Su paso rompió fronteras geográficas y dejó un asombroso impacto cultural.
Tras un éxito rotundo en Johannesburgo, EL CONGO, Leopoldville y Brazzaville , para situarnos el origen del Nilo y sus Faraones, influencia en la actualidad musical internacional y maestros en el uso de la guitarra eléctrica.
Carmen se lleva las dos orejas y el rabo, triunfa, según quedó reflejado en la prensa. El Congo, en ese momento bajo yugo flamenco y con todas las mafias sembrando el caos , el dinero corría a capazos, entre diamantes, uranio y demás piedras preciosas. Toda esta producción podía pagar los mejores eventos del momento, luego llegaron Louis Armstrong o La Fania, Muhammad Ali con Foreman. El prestigio alcanzado en Europa y América hace que Carmen se presente para la alta sociedad del Congo, convirtiéndola en la primera estrella internacional que triunfa allí, el flamenco el protagonista. El impacto de su visita fue tan profundo que, en el Congo, una academia de ballet local fue bautizada como Academia Carmen Amaya en su honor. El mito de la bailaora caló hondo en una tierra que respira percusión y danza, viendo en su zapateado una fuerza de la naturaleza comparable a las grandes tradiciones locales.
,
Carmen bailando en la cuna original de los ritmos que años atrás habían viajado al Caribe, a España y al mundo, que transformados en rumba, flamenco, conga, jazz o son, causaban revolución, estilos que ella misma había estado interpretando y conociendo en los clubes de Nueva York o La Habana, acompañada de sus protagonistas Mario Bauza con su jazz afrocubano o Orestes Menéndez desde La Habana, donde también alterno con Rita Montaner o El Beni.
Fue una especie de círculo musical perfecto: la reina del flamenco gitano llevando su propio concepto del compás y el fuego escénico de vuelta a las raíces de la percusión africana, en un momento en que África estaban recibiendo los estilos americanos, en particular el cubano marco el inicio de sus músicas modernas.
Carmen Amaya actuó una década antes de que llegasen los primeros artistas americanos lo que la convierte en LA REINA DE LA RUMBA, en particular de la catalana, desde su Somorrostro, a Cuba, El Congo y NYC las capitales del género. En América se convirtió en la primera artista catalana en grabar una Rumba de inspiración colombiana, mediante el filtro sonoro de: cante, toque y baile, como sección rítmica, acompañada de las palmas. Ya hay ventilador, tacataca de las palmas y un baile arrollador.
No ha perdurado el impacto de los Amaya en África, y el tremendo segregacionismo campante, al niveles superiores a USA. En el país se acercaban nuevas ilusiones que pronto se abortaran con la colaboración de Louis Armstrong en octubre de 1960, protagoniza uno de los episodios más surrealistas y oscuros de la Guerra Fría. Viajó en plena crisis política simulando una gira musical inocente, pero su visita fue utilizada por la CIA como una pantalla de humo geopolítica mientras se fraguaba el derrocamiento y posterior asesinato de Patrice Lumumba, la primera esperanza de las independencias y dignificación del continente.
Los artistas cubanos no habían llegado al Congo, pero habían llegado sus discos y se pusieron de moda por toda África, que fundidos con los ricos y diversos ritmos locales crearon un crisol de músicas emergentes modernas.
Rumba Congolesa y su Independence Cha Cha La creación del himno en el corazón de Bélgica, banda sonora de la diplomacia congolesa.
El viaje de Patrice Lumumba a Bruselas en 1960 para participar en la Conferencia de la Mesa Redonda fue el escenario donde nació Indépendance Cha Cha, considerada el primer gran himno de la liberación africana.
Se reunieron los líderes políticos congoleños y al gobierno belga para negociar el fin del dominio colonial. Lumumba, que acababa de ser liberado de prisión tras intensas presiones populares, llegó a Bruselas en medio de una gran agitación política.
Una delegación de destacados músicos congoleños viajó junto a los políticos a Bruselas para darles apoyo moral y animar las noches de la conferencia, la escena musical belga era flojísima para ellos. Entre ellos se encontraba Joseph Kabasele ,"Le Grand Kallé", al frente de su mítica orquesta, African Jazz, con la guitara Dr. Nico.
El tema fue concebido en el Hotel Plaza., donde lo presentaron durante las mismas fechas de la Mesa Redonda, con una letra de unidad nacional, en una vibrante mezcla de lingala, kikongo, tshiluba y francés, celebraba la libertad inminente, llamando a la unión por el futuro del país. Se convirtió inmediatamente en un éxito arrollador tanto en Bélgica como en toda África, sirviendo como el puente cultural definitivo que musicalizó el histórico triunfo de Lumumba y la posterior proclamación de la independencia del Congo. En cadena desde entonces África entera sigue luchando por los mismos motivos.
Los "Embajadores del Jazz" y el poder. "Okuka Lokole" (el brujo de la selva).
Apurados por lo que venía el Departamento de Estado de los EE. UU. creó el programa Jazz Ambassadors. La estrategia consistía en enviar a grandes músicos negros: Armstrong, Dizzy Gillespie o Duke Ellington, a países en vías de descolonización, con el objetivo público de promover la cultura estadounidense; el objetivo real era limpiar su imagen exterior, muy dañada por el racismo y la segregación, y evitar que las nuevas naciones africanas se alinearan con la Unión Soviética y Cuba.
Apenas cuatro meses después de la independencia del Congo y en plena ebullición del conflicto, Armstrong desembarcó en Leopoldville, actual Kinshasa. Fue recibido con honores dignos de un jefe de Estado, una multitud inmensa lo paseó en hombros sobre un trono tradicional, lo apodaron cariñosamente "Okuka Lokole" (el brujo de la selva). El impacto de su presencia fue tan brutal que las facciones en guerra civil pactaron una tregua no oficial de un día. Ambos bandos depusieron temporalmente las armas solo para poder asistir juntos a su concierto en el estadio ante más de 10.000 personas.
Armstrong fue utilizado sin saberlo como un peón por el espionaje. Larry Devlin, el jefe de la CIA en el Congo, aprovechó el caos logístico, los vuelos y el enorme séquito que movía la gira de Armstrong para moverse libremente por el país sin levantar sospechas. Gracias a la cobertura del trompetista, entran a la conflictiva provincia rebelde de Katanga, una zona de vital interés para EE. UU debido a sus minas de uranio, el mismo con el que se fabricaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Menos de dos meses después de que Armstrong abandonara el Congo maravillado por el recibimiento de su gente, Patrice Lumumba fue capturado y trágicamente ejecutado en esa misma provincia de Katanga con la complicidad directa de la CIA.
Louis Armstrong, siempre mantuvo un orgullo genuino por haber llevado su arte a los congoleños a través de su trompeta, no podía ser consciente del desastre que se produjo.
En 1963 moría Carmen Amaya, y en Barcelona su legado siguió como seña de identidad. La Rumba de Antonio González, proyectada por la inmensa popularidad de Lola Flores se iba a hacer popular.
Pero nada iba a ser igual, el miedo de los americanos a que nos uniésemos a la misma causa del Congo, al no a los flamencos, hizo que instalasen sus bases los americanos en España, en el 57 el año del matrimonio de Antonio y Lola













